Parte 3: La brutal traición familiar de Rodrigo se complica cuando descubre un secreto mortal ligado a su padre y recibe una siniestra amenaza sobre la vida de su esposa

Rodrigo se incorporó con lentitud, sintiendo el ardor de un pequeño corte en la palma de la mano y el peso aplastante de la traición retorciéndose en su pecho. El temblor en sus dedos no era por el golpe, sino por la devastadora revelación que acababa de colarse en su vida perfecta. Miró al niño, pero el pequeño ya no estaba allí; había desaparecido entre las mesas vacías del club con la misma rapidez fantasmal con la que había aparecido. Los guardias de seguridad miraban a Rodrigo buscando órdenes, estupefactos y mudos ante el drama que acababa de desatarse bajo el sol tropical. Sin pronunciar una sola palabra, Rodrigo se puso en pie, ajustó los botones de su camisa con una precisión mecánica y echó a andar tras la pista de su hermano. Cada paso sobre la arena caliente era una sentencia, un recordatorio de que las cenas familiares de los domingos, los abrazos y las risas compartidas durante décadas habían sido una farsa construida sobre cadáveres. ¿Cuántos más? La frase del niño resonaba en su cabeza como un eco macabro. Al doblar la esquina del bungalow principal, buscando el sendero que conducía al embarcadero privado donde su hermano intentaría escapar en yate, un destello metálico interrumpió su camino. Tirado en el suelo, junto a una maceta de hojas tropicales, yacía el cronógrafo de lujo que su hermano llevaba en la muñeca, el mismo que había delatado su nerviosismo momentos antes. Rodrigo se agachó para recogerlo, pero al tocar la correa de cuero sintió un relieve extraño en la parte posterior; el reloj no solo marcaba las horas, sino que ocultaba un compartimento secreto con una pequeña tarjeta de memoria y un grabado con las iniciales de su propio padre, fallecido trágicamente en un accidente náutico diez años atrás. Con el corazón latiéndole en la garganta y la certeza de que su propia familia lo había marcado como el siguiente objetivo, Rodrigo deslizó la tarjeta de memoria en su teléfono móvil justo cuando la pantalla se iluminó de golpe con una llamada entrante desde un número desconocido. Una voz distorsionada y fría llenó el altavoz antes de que pudiera pronunciar una palabra: «Si abres ese archivo, el avión privado donde viaja tu esposa en este preciso instante se estrellará antes de tocar tierra».

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